Ultimos Proyectos

Empoderamiento de mujeres aymaras campesinas en comunidades del altiplano boliviano

En Ejecucion

Este proyecto, cofinanciado por Ministerio de Asuntos Exteriores de Finlandia, y la Asociación Intecultur, busca reconocer y visibilizar el trabajo de la mujer productora de la cadena de hortalizas en invernaderos en 3 comunidades campesinas. ver mas

Renforcement des capacités des acteurs locaux pour la mise en place de modèles d’économie sociale communautaire

En Ejecucion

Les capacités des acteurs stratégiques du de l’économie sociale et solidaire (municipalités, syndicats, OECAS, OECOMS, associations macro, réseaux et plateformes), en particulier les jeunes et les femmes, sont renforcées sur le plan du plaidoyer politique, de la production, de la transformation et de la commercialisation solidaires, de l’administration et de la gestion financière. ver mas

Seguridad alimentaria basada en la gestión del agua para elevar la producción y enriquecer la nutrición, procurando mayor equidad de género en armonía con los roles culturales.

En Ejecucion

El proyecto pretende otorgar seguridad alimentaria y nutricional a la población sujeto, construyendo y mejorando sistemas de agua potable y riego, fortaleciendo la gestión comunal de estos sistemas, y aprovechando el recurso agua para ampliar la frontera agrícola gracias a la introducción y rescate de buenas prácticas agropecuarias, buenas prácticas de cocina y administración doméstica. ver mas

Bidones en espera

6 Octubre, 2017

Luego de muchos años, la comunidad indígena aymara de Kera cuenta con un sistema de agua potable domiciliario

Durante muchos años, la comunidad de Kera, con sus más de doscientos sesenta habitantes, sólo disponía de dos pequeños pozos para abastecerse de agua para las necesidades familiares. 

 Para poder conseguir algo de agua, sus habitantes despertaban temprano e iban al pozo con sus bidones y hacían largas filas. 

Cuando el agua escaseaba, los bidones de cinco litros, tardaban mucho en llenarse, y para no estar toda la mañana en fila, los pobladores hacían una "cola" con los bidones de cada uno, y partían a otros menesteres, hasta que les llegaba el turno de cargar agua. 

Esta mínima cantidad de agua, alcanzaba para las necesidades más básicas, prácticamente para beber, una vez hervida, o la utilizaban para cocinar. 

Por otro lado, al ser un pozo a la intemperie, muchas veces se ensuciaba, o era una fuente de infecciones, ya que los animales domésticos, también iban a tomar agua allí. 

Graciela Quispe, una de las beneficiarias recuerda "antes en la época de seca -septiembre-noviembre- no teníamos agua para bañarnos ni limpiar a los niños", ya que el agua apenas alcanzaba para el consumo humano. Por otro lado, las mujeres, que eran las encargadas de madrugar para buscar el agua antes de que se acabe, se levantaban antes del amanecer para conseguir su turno y disponer de un mínimo de agua para el día. 

Comenta Graciela Quispe "los que no madrugaban, no tenían agua ese día" y debían esperar al día siguiente, ya que la fuente se agotaba rápido. Esta situación pesaba especialmente sobre las mujeres, que perdían buena parte de la mañana, en el empeño de conseguir unos pocos litros de agua, en condiciones de salubridad poco seguras.  

Durante los años 2015 y 2016 se ejecutó el proyecto "Seguridad alimentaria basada en la gestión del agua para elevar la producción y enriquecer la nutrición, procurando mayor equidad de género en armonía con los roles culturales" financiado por la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo que permitió que las comunidades de Kera, Yanari Bajo, Chocorosi y Taucachi gocen de agua potable domiciliaria. 

Esta mejora ha tenido beneficios notables, en primer lugar, para las mujeres de las comunidades, que tenían la responsabilidad de conseguir el agua en condiciones absolutamente adversas, y también para toda sus familia, que ahora disponen de agua para beber, para cocinar, para el aseo, para dar de beber a sus animales domésticos. Gracias al proyecto, el agua potable ha alcanzado también a las comunidades de Yanari Alto y Taucachi. De este modo se han beneficiado más de 682 personas con sistemas nuevos de agua potable.  

A su vez, el proyecto ha promovido el empoderamiento de las mujeres indígenas aymaras de las comunidades a través de la formación y consolidación de grupos de mujeres en las comunidades indígenas para detectar sus necesidades prioritarias como mujeres y conocer sus derechos, en especial los relacionados con la violencia contra la mujer, que son tutelados a nivel municipal por el SLIM (Servicio Integral Legal de la Mujer).  

El empoderamiento de las mujeres indígenas, les ha permitido integrarse a los comités de agua de las comunidades. Este órgano de gobierno es de gran importancia para cada comunidad, ya que regula los derechos y los usos del agua, tanto potable como de riego, que es un bien escaso y muy valorado en el ámbito rural. 

También se ha trabajado a nivel municipal, y se ha logrado que los municipios de Mecapaca y Calamarca puedan implicarse más en el proyecto en beneficio de las comunidades dando aportes económicos significativos como contraparte en la ejecución del proyecto.  

Por otro lado, se ha logrado que el SLIM del Municipio de Mecapaca pueda funcionar y que varias mujeres de las comunidades sujeto del proyecto puedan hacer denuncias sobre violencia a las que estaban expuestas. De esta manera se ha impulsado un mecanismo municipal que no estaba funcionando y que en la actualidad continúa su trabajo. 

El proyecto ha beneficiado a 2.532 personas (1.270 mujeres y 1.262 hombres), pertenecientes a 7 comunidades distintas, distribuidas en 3 municipios colindantes del altiplano de La Paz.

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